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  • La Barberia

BARBAS El único artículo que tienes que leer para conseguir la mejor barba posible F. JAVIER GIRELA


De un tiempo a esta parte venimos observando una tendencia ineludible entre la masa moderna: la barba. El vello facial se ha convertido en el complemento perfecto para esos looks que parecen despreocupados pero que se han cuidado hasta el último detalle antes de salir de casa, aunque no lo parezca.

El clásico hipster que se aferra a todo lo viejo para sacar a relucir una nueva forma de vida estilística ahora echa mano de la imagen de su abuelo para adoptar un nuevo rol, el de cara peluda.

Pero ¿de dónde viene ese gusto por la barba? De nuevo requerimos de una de nuestras más complicadas investigaciones para destapar qué hay detrás de esta extraña costumbre.

Echando la vista atrás, muy atrás, concretamente al Antiguo Egipto, encontramos que ya entonces la barba servía como complemento de moda: dejaban crecer un mechón en la barbilla que teñían con henna o trenzaban con hilos de oro. Pero además, tenía una connotación política: era usada tanto por reyes como por reinas (de forma postiza) como signo de soberanía.

En Grecia era considerada como símbolo de virilidad, puesto que una cara lisa era señal de afeminamiento, y sólo se afeitaba en caso de duelo o como castigo a los espartanos que mostraban su cobardía. No es hasta la época de Alejandro Magno cuando la barba se rasura por completo, más por una cuestión de practicidad (el rey temía que las barbas sirviesen como asas para ser agarrados por sus enemigos y tirar de los caballos) que de estética o política.

Los romanos, por su parte, muy celosos ellos de su cultura y de su aspecto diferenciador, adoptaron el afeitado para distanciarse de los griegos, siendo el comerciante P. Ticinius el primero en llevar una barbería a Roma (desde Grecia) y el general Escipión “El africano” el primer romano en afeitarse, conviertiendo esta práctica en una costumbre (un tredsetter de la época que diríamos ahora).

Recapitulando y metiéndonos en la piel del moderno que le gusta revolver en el pasado más pasado: actualmente la barba es un complemento de moda que se arregla por estética (Egipto). ¿Y qué pasa con la época griega y romana? Para resolver y contrastar esta pregunta contamos con la ayuda de los barberos de Lucas Monte Esquinza 36, Jaime y Jorge.

“La barba como complemento de un look tiene unos ciclos que dependen de la sociedad, de la política, etc”. Esto es, obece al devenir histórico. “Ahora nos encontramos en un momento en el que tanto el hombre (para él mismo) como la mujer reclaman un arquetipo más masculino, alejado del metrosexual que había triunfado hasta hace poco tiempo, y el vello facial consigue en parte alcanzar esa nueva imagen que se busca”.

Y con esto, Jaime nos da la primera clave histórico-moderna: barba = virilidad = estética Griega. Segunda época conseguida.

De un tiempo a esta parte venimos observando una tendencia ineludible entre la masa moderna: la barba. El vello facial se ha convertido en el complemento perfecto para esos looks que parecen despreocupados pero que se han cuidado hasta el último detalle antes de salir de casa, aunque no lo parezca.

El clásico hipster que se aferra a todo lo viejo para sacar a relucir una nueva forma de vida estilística ahora echa mano de la imagen de su abuelo para adoptar un nuevo rol, el de cara peluda.

Pero ¿de dónde viene ese gusto por la barba? De nuevo requerimos de una de nuestras más complicadas investigaciones para destapar qué hay detrás de esta extraña costumbre.

Echando la vista atrás, muy atrás, concretamente al Antiguo Egipto, encontramos que ya entonces la barba servía como complemento de moda: dejaban crecer un mechón en la barbilla que teñían con henna o trenzaban con hilos de oro. Pero además, tenía una connotación política: era usada tanto por reyes como por reinas (de forma postiza) como signo de soberanía.

En Grecia era considerada como símbolo de virilidad, puesto que una cara lisa era señal de afeminamiento, y sólo se afeitaba en caso de duelo o como castigo a los espartanos que mostraban su cobardía. No es hasta la época de Alejandro Magno cuando la barba se rasura por completo, más por una cuestión de practicidad (el rey temía que las barbas sirviesen como asas para ser agarrados por sus enemigos y tirar de los caballos) que de estética o política.

Los romanos, por su parte, muy celosos ellos de su cultura y de su aspecto diferenciador, adoptaron el afeitado para distanciarse de los griegos, siendo el comerciante P. Ticinius el primero en llevar una barbería a Roma (desde Grecia) y el general Escipión “El africano” el primer romano en afeitarse, conviertiendo esta práctica en una costumbre (un tredsetter de la época que diríamos ahora).

Recapitulando y metiéndonos en la piel del moderno que le gusta revolver en el pasado más pasado: actualmente la barba es un complemento de moda que se arregla por estética (Egipto). ¿Y qué pasa con la época griega y romana? Para resolver y contrastar esta pregunta contamos con la ayuda de los barberos de Lucas Monte Esquinza 36, Jaime y Jorge.

“La barba como complemento de un look tiene unos ciclos que dependen de la sociedad, de la política, etc”. Esto es, obece al devenir histórico. “Ahora nos encontramos en un momento en el que tanto el hombre (para él mismo) como la mujer reclaman un arquetipo más masculino, alejado del metrosexual que había triunfado hasta hace poco tiempo, y el vello facial consigue en parte alcanzar esa nueva imagen que se busca”.


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